jueves, 21 de mayo de 2015

Las guerras alcanzan a los trasatlanticos.


El pasado 7 de mayo se han cumplido 100 años del hundimiento del trasatlántico Lusitania y no hablamos de conmemoraciones pues murieron 1200 pasajeros, de los cuales 200 eran norteamericanos. Pero no fue el único barco que transportando civiles tuvo ese trágico final, afectó también a barcos alemanes e italianos.

Se habló de asesinato masivo y el capitán del submarino U-20, capitán Schwierger, acusado de crimen de lesa humanidad. Se ha escrito mucho sobre si el Lusitania llevaba 400 t de material explosivo que aceleraron, con su explosión, el hundimiento; pues solo tardó 18 minutos (1/3 que el Wilhelm Gustloff con tres torpedos), causando mayor mortandad. También que era un cebo del Almirantazgo inglés para que los alemanes picaran y los EEUU tuvieran un motivo para entrar en la guerra. No se llegó a demostrar ninguno de los dos supuestos aunque la investigación submarina del pecio (situado a menos de 100m de la superficie), permite ver un destrozo muy superior al ocasionable por un torpedo.

Pecio del Lusitania con la quilla brutalmente abierta y la proa destrozada 

 Lo cierto es que el barco navegaba en zigzag por zona de guerra, con las luces apagadas y a buena velocidad; todo ellos son circunstancias que pudieron ayudar al error del capitán Schwierger, pues los Uboot tenían ordenes estrictas de no atacar barcos de pasajeros.

Cuando se construyó el Lusitania ya se diseño para poder transformarse en un crucero auxiliar con 8 cañones de 150mm, uno de ellos bastaba para acabar con un submarino. No se armó por su elevado consumo de carbón y siguió dedicado únicamente al transporte de viajeros.

Antes de su última singladura, la embajada alemana en EEUU hizo publicar, en los diarios americanos, notas de prensa desaconsejando viajar en barco por la zona de guerra próxima a las islas Británicas, avisando del riesgo que podían correr.

Se ha dicho que la muerte de 200 americanos influyó en la entrada de los EEUU en la guerra, pero es dudoso pues pasaron dos años entre ambos sucesos.

Noticia con el hundimiento del Lusitania


Emplear submarinos y pretender cumplir los tratados marítimos es imposible pues cuando un barco de guerra intercepta a un barco neutral o de pasajeros, debe conseguir que el barco se detenga, momento en que puede enviar una dotación de inspección y/o de presa y eso con la dotación de un submarino es impensable. Si no puede ocuparlo y hunde el barco retenido, ¿dónde encierra un submarino a la tripulación de un mercante?; sin olvidar que el mercante puede hundir al submarino embistiéndolo o disparando cualquier pequeño cañón que lleve a bordo. El submarino es el peor cumplidor de cualquier caballerosidad en el mar.

Casi un año mas tarde, el 24 de marzo de 1916, se produce otro error de identificación y el U-29 torpedea al Paquebote francés Sussex, que procedente de EEUU, navega por el Canal de la Mancha. Mueren 88 pasajeros y entre ellos nuestro compositor Enrique Granados y su mujer; al intentar salvar uno al otro (ella era una buena nadadora y él tenía fobia al agua y no sabía nadar).

En enero de 1917 se dio libertad de acción a los submarinos y junto con el telegrama de Zimmermann, decidieron la entrada de EEUU en la guerra; neutralizando la salida de Rusia e interviniendo, con sus dos millones de soldados de refresco, decisivamente en la contraofensiva aliada de agosto del 18 que llevó al ejército alemán a pedir el armisticio en la 1ª semana de noviembre.

La IIª G:M. empezó con el hundimiento del Athenia el 3 de septiembre de 1939, solo dos días después de la invasión de Polonia. El capitán del U-30 argumentó que iba sin luces y navegando en zigzag; murieron 200 pasajeros, de los cuales 20 eran americanos y los ingleses intentaron compararlo con el Lusitania para ver si los EEUU se sentían involucrados y nuevamente lo fueron dos años después con el ataque a Pearl Harbour.

Durante la IIª G.M. hubo muchos incidentes con barcos de pasajeros y varios en que los muertos eran de la misma nacionalidad que los atacantes, al tratarse de buques hospitales. La guerra total se instaló a partir de principios de 1942, con los EEUU incluidos entre los objetivos de los Uboot.

El Wilhelm Gustloff pintado de blanco como buque hospital

El final de la IIª G.M. se cerró con las mayores tragedias marítimas, empezando con el hundimiento del transatlántico alemán Wilhelm Gustloff, 30 de enero de 1945,  que sigue siendo la mayor tragedia naval de la historia. Fue enviado para ayudar a la evacuación de alemanes de Prusia Oriental que huían ante el avance del ejército ruso. El total de sus víctimas, principalmente heridos y civiles, fue de 9.343, superando en más de cuatro veces al famoso caso del Titanic. La causa de su hundimiento fueron tres torpedos disparados por el submarino soviético S-13 (vendido por Alemania a Rusia al terminar la 1ªG.M.). Las aguas estaban a -10º y a pesar de los tres torpedos tardó 44 minutos en irse a pique y así pudieron salvarse más de 1000 pasajeros por los barcos que acudieron a su llamada de socorro. Diez días después el mismo S-13 hundió al General Von Steuben ocasionando la muerte de otros 4500 fugitivos, heridos y refugiados alemanes.

La RAF se cubrió de gloria cuando , con la guerra en sus últimos estertores, hundió en el puerto de Lübeck varios barcos prisión ocasionando más de 7500 muertos entre deportados polacos, rusos y judíos de varios campos de concentración.

Cuando los corsarios han sido barcos de superficie la situación y el trato dado a las presas ha sido , generalmente, caballeroso y la historia de ambas guerras mundiales está lleno de casos; algunos muy conocidos y alabados como el Emdem en la 1ª Guerra Mundial. Al final adjunto un enlace en que se narran las aventuras de los utilizados en la IIª Guerra y que son poco conocidos.


Corsarios alemanes de la Segunda Guerra Mundial.

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